Dulce, dulce

Hola chic@s,
Hoy os traigo un post muy dulce, el pastel de boda. ¿Nunca os habéis preguntado porqué esta tradición? ¿porqué todas las bodas terminan con los novios cortando la tarta? Como yo soy muy curiosa me he puesto a investigar.
Esta tradición nace en la antigua Roma. Los romanos rompían un pan por encima de la cabeza de la novia como símbolo de fertilidad. Los invitados recogían las migas y se las comían. Esta costumbre fue conservándose hasta principios del siglo XVII que, en Inglaterra se ideó que se hicieran muchas pequeñas tartas que luego se apilaban. No era un pastel dulce como los actuales, sino que era una torta plana, hecha de harina, sal y agua.
En Inglaterra las primeras tortas también eran planas y redondas, pero incorporaban frutas y nueces, que simbolizaban la fertilidad. La pareja debía besarse sobre la pila de tartas. La tarta casi siempre se desmoronaba, por lo que hacia mediados del siglo XVII, se cambió la idea de las múltiples tartas por la de un pastel gigante.
Los pasteles fueron parte de los matrimonios a través de la historia y representan la fertilidad del trigo y la buena suerte para la pareja. A la hora de servirlos, la buena suerte se extiende a todos los invitados.
¿Interesante verdad? Hoy día esta tradición se sigue manteniendo, lo único que ha cambiado es que nos podemos encontrar todo tipo de pasteles, desde las clásicas tartas de merengue, hasta las más modernas hechas con fondant. Hoy os voy a presentar otra opción, las tartas hechas de mini tartitas o mini cupcakes que después los invitados podrán degustar de manera individual.
¿Os gustan? ¿Son originales verdad? Yo creo que con ella sorprenderíais a vuestros invitados.
Que hambre me las comería todas.
Ser felices!

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